
Jugando con el rock, el pop y la electrónica, nos llegan estos estadounidenses con una propuesta de lo más original. Si bien a todo músico se le van a sacar influencias y similitudes con otros grupos, lo que se escuchó anoche en el Pub Línia sonaba, como mínimo, fresco y equilibrado, ajustándose a lo que vaticinaba la carta de presentación del propio local: las melodías de los Ladycop muestran un matrimonio bien avenido entre las mencionadas tendencias musicales y, efectivamente, el rock acabó imponiéndose sobre las otras una vez en el escenario.
Dos guitarras y un bajo, que iba pasando de manos del cantante a las de uno de los guitarras, quien a su vez cedía su instrumento a aquél, junto al batería y unas programaciones de lo más rítmicas, además de unas atmósferas densas y melancólicas crearon un ambiente de ensueño. A ello contribuyen los efectos de cantos de sirena que incorpora uno de los guitarras con una pequeña radio con la que distorsiona su voz, recordando incluso al lenguaje de los delfines.
Tonos nostálgicos -que me sugieren un aroma a Mogway, por ejemplo- pero no faltos de esperanza y frescor, sazonadas con una voz que se movía entre registros reminiscentes de un delicado Thom Yorke, sin ser tan frágil; rozando la femineidad absoluta a veces... y todo ello mientras se mantenía digna sobre unas líneas de bajo de gran presencia, por encima del resto de instrumentos en ocasiones. Sin duda, la gran potencia de las frases de este instrumento, sin ser para nada sencillas, da un toque muy personal a la banda. Y es una dificultad añadida para un vocalista que no flaquea al ejecutar limpiamente ambas tareas -base rítmica y canto- con gran preciosismo.

Todo ello tiene más mérito si se tiene en cuenta que, entrevistándonos con el cantante, hemos sabido que la banda entera acaba de sobreponerse a los castigos que las inclemencias del clima británico y alemán, en las anteriores citas de su gira, han infligido en su salud.
Cuando se ve a los músicos sonreirse y disfrutar con lo que tocan, al mismo tiempo que el público se contagia de ese estado, ya puede decirse que el concierto ha valido la pena. Tanto más si encima el sonido que procuran fluye impecable.
Ladycop ha presentado un experimento que, pese a ser arriesgado, ha conseguido crear magia, dejando a los asistentes con ganas de más en un concierto que se hizo corto.
Muy recomendable para aquéllos que tengan ganas de escuchar algo distinto.


Y cabe agredecérselo, de nuevo, al Pub Línia, que sigue demostrando que, hoy por hoy, es un punto indispensable en un intento de culturización alternativa de Lleida, si es que puede hablarse de tal movimiento.
Mientras editamos esto, ellos seguramente se encuentren ya en las tablas de la sala Arrebato de Zaragoza deleitando a los maños allí presentes.
Echadles una oreja:
www.myspace.com/ladycopnycFotos: MªJosé Orellana Ríos